Esta madrugada, mi paz, cuando te soñaba…

Esta madrugada, mi paz, cuando te soñaba…

Esta madrugada, mi paz, cuando te soñaba,
esperaba ver tu rostro y tu fija mirada
pero tú solo eras un montón de palabras,
que hacían que mi corazón se avivara.

Paz, que en tus intentos me ayudabas,
venció lo que pensé imposible parecía,
pues el llanto del dolor de tu ausencia se vertía,
y mi corazón deshecho permeaba.

Basta ya de lamentos, mi paz, basta ya,
que tu ausencia me atormenta sin parar,
ni el más vil de los problemas me apartará
de en tus brazos volver a descansar.

Mañana será un nuevo día, una nueva oportunidad
y aunque hayan sombras en mi despertar,
una luz de esperanza brillará y mi corazón maltratado
podrá descansar en ti, mi paz.  

Mary I. Badaracco Cepeda

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