Nada es lo que parece, todo es perspectiva

Nada es lo que parece, todo es perspectiva

Las perspectivas de las cosas cambian según nuestro sistema de creencias, y siempre podemos modificar la forma de verlas; es como si nos colocáramos diferentes lentes para transformar lo que observamos. En este cuento verás que nada es lo que parece.

Nada es lo que parece
¿Con qué lentes ves la vida?

Cuento: Me Enamoré

Fui a almorzar con mi amiga Alma a Pincho Pan de la avenida Victoria. Un lugar pequeño, pero con el mejor plato mixto de comida árabe que he probado. Nos sentamos en las mesas de fuera. La tarde estaba exquisitamente fresca y agradable.

―Qué bueno es tenerte de vuelta. Tiempo sin saber de ti.

―También estoy feliz de poder compartir contigo.

Le conté que mi viaje a Quito lo disfruté mucho, que me había enamorado a primera vista cuando lo encontré y mis ojos se quedaron fijos en él. Cuando pase a su lado sentí que rozó mi brazo y un frío heló mi cuerpo y de inmediato le permití el acercamiento.

―Mija, que rápido te enamoras, acababas de encontrarlo ―dijo mi amiga.

―Es que es tan  bello, tan elegante, tan suave al tocarlo.

Desde ese momento nos volvimos inseparables. Él siempre dándome el calor que necesitaba y yo aceptándolo con regocijo.

Nos fuimos a pasear a la mitad del mundo. Vimos tiendas con abrigos bellísimos, visitamos los museos. En cada momento trascurrido sentía que él entendía lo que necesitaba.

Sin pensarlo me lo traje conmigo a Caracas, no podía estar separada de él. Durante el vuelo pensaba donde viviríamos, si en Catia, en El Silencio o en Chacao. Pensé que me gustaba más Catia, porque íbamos a estar más solos para disfrutar de nuestra compañía.

Una noche enfermé, una fiebre de 40 hacía temblar mi cuerpo y él a mi lado consolándome. Mi madre me sirvió una sopa que llevó hasta mi cama. Agarré la sopa y el mismo temblor hizo que resbalara de mis manos y el líquido fue a parar sobre él.

Grité de dolor al verlo manchado y quemado de esa manera.

―Qué horror, que tragedia, amiga.

No quedó más remedio que llevarlo de inmediato a la lavadora para sacar ese líquido de sus finos tejidos y colores brillantes, hecho a mano por los artesanos del pueblo de Cuenca. Todo el esfuerzo fue en vano y quedó arruinado. ¡Cómo extraño a mi querido poncho!

Enamorada
Me enamoré

Nada es lo que parece

¿Esperabas este final?

Esta entrada tiene un comentario

  1. Jejeje muy buen relato Mimi, lo disfruté de principio a fin, a medida que leía podía identificar que tu enamoramiento estaba enfocado a algo no personal jejeje Gracias por compartir estos escritos tan bellos😉

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