NO TE ADAPTES AL CAMBIO: La Bici

NO TE ADAPTES AL CAMBIO: La Bici

Este cuento es una historia que puedes encontrar familiar o cotidiana. Es una historia sobre el cambio, o más bien sobre cómo podemos perder oportunidad cuando no cambiamos. ¡Disfrútenlo!

El Cuento

Julio estaba feliz con su regalo. Sus padres le habían prometido una bicicleta para su cumpleaños número 5 y cumplieron su promesa. Desde que observó ese maravilloso presente por primera vez con su hermoso lazo verde, su color preferido, la bici se convirtió en su gran tesoro.

La Bici era su gran tesoro

Practicó mucho hasta manejar a la perfección su nuevo medio de transporte. Primero con rueditas, luego sin ellas. Ejercicios de equilibrio y muchos tropiezos dieron resultado cuando por fin pudo andar solo en la calle ciega donde estaba su hogar.

Todas las tardes practicaba. Aprendió a dar la vuelta sin bajarse de la bicicleta y a calcular los pequeños espacios entre la acera y los vehículos de sus vecinos. Los fines de semana eran especiales, pues sus padres lo llevaban a un parque donde daba rienda suelta a su velocidad e imaginación. A veces era un caballero andante en su fiel corcel, otras era un “guardián de la galaxia” y siempre ganaba los campeonatos de bicicrós realizando piruetas asombrosas creadas por su fantasía.

Julio recibió más regalos sí. Al cumplir 8, una edición especial de libros sobre la Historia de las Bicicletas. A los 10 años recibió la consola de videojuegos más actualizada, por supuesto con los mejores juegos virtuales de BMX, a los 13 años su cuarto se llenó de afiches y fotografías de saltos, brincos, rincones con mensajes llenos de motivación que le inspiraban a llegar a la cima de sus sueños; pero él no soltaba su bicicleta.

La bici es no aceptar el cambio
Él sentía su bici como parte de sí mismo.

Ya había subido el asiento hasta su límite. Los cauchos se presionaban con su peso de adolescente. Cuando sus padres le hicieron un nuevo regalo al cumplir 15 años. La nueva y espectacular bicimontañera SuperRuedas 3000.

Todos sus compañeros le envidiaron el obsequio y al instante se citaron en la montaña más alta del vecindario para probar la rapidez de la máquina. Julio por su parte, se sentía incómodo con la nueva bici, pues la anterior era su tesoro y no quería soltarla.

Juntos, él y su bici, habían recorrido muchos rincones de la ciudad, la consideraba su amigo fiel pues siempre estaban unidos; donde estaba uno siempre estaba el otro: en la cafetería, en la escuela, en el parque, con grupos o en solitario.

Él sentía a su bici como parte de sí mismo. Por eso no comprendió las carcajadas de sus amigos al verlo llegar con su pequeño gran tesoro al punto más alto del barrio. Las largas piernas de adolescente en desarrollo, chocaban con el diminuto volante. Los adornos infantiles que alguna vez fueron armas de rayos laser, sonaban como a punto de reventar.

Pero Julio se empecinaba en demostrar lo valioso que era para él su pequeña bici. Se lanzó por la pendiente y, solo por un milagro, llegó sano y salvo a la vía principal. No así su tesoro.

Julio lloró, se quejó y adolorido, reparó su bicicleta vieja a quien le profesaba un amor para muchos incomprensible y algo obsesivo.

Llegó la hora de ir a la universidad y su tesoro-bicicleta le acompañó. A sus trabajos de medio-tiempo, en las investigaciones de campo, cuando se enamoró, y en su acto de graduación.

Todos los intentos de sus amigos y familiares para que el adulto Julio dejase su pequeña bicicleta eran en vano. Había rechazado motocicletas y hasta el crédito bancario para un carro cero kilómetros. Estaba obsesionado con su tesoro.

¿Y el cambio pa’ cuando?

Así siguió la vida de Julio. Privándose de disfrutar kilómetros, con limitadas oportunidades de desarrollo por no abrirse a los cambios, anclado en el pasado con un objeto que no se ajustaba a su nueva vida.

¿Te imaginas en la misma bicicleta de cuando tenías 5 años?

Identifica qué representa en tu vida ese supuesto tesoro. Tal vez un objeto, una situación, un empleo, una persona o un sentimiento.

Suéltate y ve por tu carro cero kilómetros a disfrutar la vida a plenitud.

Anselys Borges

Mujer. Mamá. Emprendedora. Escritora. Libros: La Pipa de La Vida.

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